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16 de mayo de 2013

El post go vegan

Vengo con toda la humildad del mundo a plantear mi punto de vista, y es difícil "pararse" frente a un montón de gente que espera una tenga las respuestas a todas sus preguntas, algunas en buenos términos y otras en ironía, intimida en serio loco, pero aquí voy, espero ser lo suficientemente coherente.

Fui "vegetariana" 5 años y entre comillas porque mi conciencia cómoda hizo empatía con los animales con patas pero feliz comía salmón en todas las parrilladas, poco a poco me empezó a incomodar, para mí es un tema de empatía, me violenta demasiado el provocar sufrimiento a otro ser y ahí dejé las carnes de todo tipo (esta es la parte en que generalmente me tiran alguna talla en doble sentido si si ja ja volvamos al tema) siendo vegetariana quedé embarazada y me hice todos los exámenes solicitados, lo conversé con el gine y con la pediatra, quienes fueron súper claros en que no necesitaba "comer por dos" ni tomar más leche, sí, necesitaba una dosis extra de calcio pero consumiendo diariamente almendras y nueces podía suplir esta nueva demanda (los doctores que me atendieron no son hippies barba larga de partos en la piscina con delfines y arcoiris, eran doctores-doctores).


Nació mi hija y en todos sus controles ha estado dentro de los percentiles con los que te dicen, si, tu hija es una más de la media, no es ni más palillo ni más redondilla. 


Tuve la suerte de poder amamantar a mi hija por muuuuuuucho tiempo y sin yo buscar tanto fue llegando a mi la información sobre la industria láctea, más allá del maltrato, la parte lógica en que la vaca produce leche para su ternero, ese ternero que no estaba recibiendo leche porque pasaba de la vaca a la industria… dígame hormonal, lo soy, dígame hipersensible, pfff lo mega soy pero colapsé, y tratando de tomar las cosas de manera informada caí en el veganismo, y aquí quiero hacer un alto, fui yo quien llegó a esa conclusión, somos 3 adultos en casa y mi corazón de melón, solo yo soy vegana, en casa se cocina todo tipo de comidas, porque después de hartas conversaciones y peleas también respetamos el libre albedrío.


Soy vegana y trato de conciliar la vida con eso, no compro cosas de cuero, lo que tengo de antes lo usaré hasta que se rompa, busco marcas que no testean en animales, no me paro en la calle vociferando pero si puedo dar mi opinión la doy, quizás no le suene del todo consecuente, le doy leche Nido a mi hija, porque creo que ella tiene el derecho a elaborar su propia decisión cuando pueda y quiera, muchas de sus comidas no contienen carne, reacciona físicamente muy mal al huevo por lo que optamos por no dárselo (vómitos y coceduras, no cosas imaginarias), tiene todas sus vacunas y en sus controles sale todo ok. 


¿A qué voy con toda esta lata? a que creo y espero estar dándole la oportunidad a mi hija de hacer lo que ella estime conveniente con su alimentación, a que respeto al resto por sus preferencias u opciones alimenticias y a que me gustaría ese mismo respeto por mi forma de ver la vida.

5 de octubre de 2012

Dejar que las cosas pasen


Pensé en no escribir tan egocéntricamente esta entrada pero también pienso que generalmente nadie cuenta el lado b, la parte que cuesta y que no es ni tan glamorosa ni tan "ayyy que linda que es la maternidad", así que, ahí va:

Doñita tiene ya 10 meses, para horror de alguna gente (no, nunca tanto, más bien cara de asombro) sigue con lactancia materna no exclusiva, y planeamos seguir en ello mientras se pueda.

Hace casi dos meses doñita comenzó a despertarse toda la noche, todas las noches cada 1 hora y 20 minutos, exigir pechuga (porque es exigente y no le interesa en absoluto el chupete o la mamadera) y seguir durmiendo... hasta que pasara otra hora y veinte, mi guagua es un reloj con patitas.

Y claro, no es sano para nadie vivir así, la crisis nerviosa me pasó encima como un tusunami de... de todo, cualquier cosa y llegué al punto de cualquier cosa me hacía estallar en llanto y pensar con horror "hoy tampoco dormiré".

Pero seguíamos con la convicción que cada cosa es una parte del todo, que nadie mama o se arrastra punta y codo para siempre y uno en la función de padre tiene que enseñar con paciencia pero también respetar los procesos y los tiempos de cada uno.

Y así noche a noche nos volvimos un poco más locos, más desesperados y con más ojeras pero al día siguiente doñita nos devolvía sonrisas y nos mostraba sus aprendizajes nuevos, en este mismo período pasó de moverse como reloj dando vueltas a la mejor comando punta y codo por tooooodoooooooos lados, a aprender que truncamos su incipiente vocación electricista por todos los cables y enchufes y desde hace unos días definitivamente quiere estar de pie y caminar por todos lados.

Si aplicas algo de empatia  y paciencia (y enojos y peleas y lágrimas y frustración porque vaya que cuesta) puedes ponerte en el papel de una guagua y entender que si llora ella lo está pasando peor que tú, que las encías picando todo el tiempo no debe ser una sensación grata y empezar a hacer cosas por ti mismo es instintivo y lo hará en un minuto u otro.

 Nos hemos ido aclimatando a cada nueva etapa y en casi todos los peak de aprendizaje hemos estado al borde del colapso... pero se pudo, doñita lleva dos noches durmiendo en 2 tandas de 4 horas seguidas... y es el universo, lo mismo será cuando duerma la noche entera, cuando nos converse y cuando aprenda a andar en bici, todo a su tiempo, dejando que las cosas pasen.