27 de febrero de 2013

Rufo



Por más que lo hemos conversado, nadie sabe exactamente cuando HermanoMenor vio un perro fuera de la casa y como el perro tenía hambre y él tenía pan, usó la lógica de niños, esa que después dejamos dormida y le dio pan y lo invitó a pasar, cual vampiro -es que HermanoMenor es muy sociable y tiene una larga data de amor perruno desde que era un micro HermanoMenor- y dinamitó un pequeño problema, el perro ladraba a la gente dentro de la casa y a la gente fuera de la casa, Rufo había puesto su bandera colonialista en nuestro antejardín. Obligados, de a poco lo fuimos aguachando para que no nos ladrara y eso lo convirtió en el absoluto soberano del antejardín, la cocina, el living y... si, si, frase emocional incluída, nuestro corazones.

Rufo era un perro de raza, de todas las razas, tenía pelos lisos y entremedio algunos bien rulieeentos, cola de plumero, colores indeterminados y el peor aliento perruno de la historia de los perros con alitosis, le faltaba un pedazo de oreja tipo Evander Holyfield (al tipo que Mike Tyson le dio una probadita, yep, lo goglié) y le faltaban algunos dientes, con el tiempo se volvió un verdadero abuelito shin dientesh, parecía viejo por todo lo carreteado que estaba pero dicen llegó de 3 años.

Como era callejero del tipo Cannis Chilensis Tirrile Chilensis nunca insistimos en limitar su espacio solo al patio, de alguna forma se las arregló para correr un pedazo de reja -una elegancia de reja por demás- y entraba y salía a gusto, unas casas más arriba vivía Gardel, otro perro con tanto pedigree como Rufo, era el rudo del barrio, mandíbula ssshueca, paticorto y malas puuuulgas, podían pasar horas -literalmente- oliéndose las colas y girando, un tango eterno de machos peludos... Gardel pue.

La mayoría de las historias de Rufo se dieron en el contexto -Rufo, mi perro callejero- podría contar cuando un tipo trató de abrir la reja y mi awesome perro lo mordió, (en rigor él nunca mordía a nadie, bueno, casi... pero cuando lo hacía la triste realidad es que le quedaban tan pocos dientes que ni dolía, ni sonrisa de mujer se lo hubiese podido arreglar) el resumen fue que el tipo demandó a mi papá y fue juicio y pah, drama pero la jueza estuvo a favor de mi papá, el argumento fue que él no era el dueño del perro, sino que Rufo era nuestro dueño (si, ese fue el argumento, tal cual y supongo que la jueza: a) amaba a los perros, b) no te podíh poner serio y castigador cuando te dicen eso, así que hasta ahí llegó el caso).

Rufino tuvo tantos atropellos como pelos tenía en su lomo, como iba cual perro-hippie-alma-libre por la vida de repente uno llegaba a casa y por más que lo llamaras no aparecía... estaba escondido bajo la cama de mis papás, más de una vez con los neumáticos pintados en las patas o en la guata, si no me falla la memoria, ninguno fue ultra grave, cojeaba un tiempo, se negaba a salir pero después... después atrápenlo!. El escondite bajo la cama de mis papás servía para el post atropello, los días de truenos, las protestas de 11 de septiembre, los días fríos en que se mimetizaba con la alfombra..- ok, not-... pero él se quedaba quietiiiitoooo con cara de "zoy invizible... zoy invizible..."

Rufo me acompañó toda la enseñanza media, toda la universidad e incluso mis primeras incursiones en el mundo laboral (cuando aún una ni siquiera considera la posibilidad de tener un auto) y para todas partes me movía en micro y mi callejas fiel me acompañaba al paradero, se sentaba a mi lado y esperábamos pacientemente la micro, muchas veces tuve que bajarlo o pedirle al micrero que cerrara las puertas y ahí él partía de vuelta a casa... Yo sé que con el tiempo uno tiende a exacerbar las cualidades o los mismos eventos se vuelven más mágicos de lo que en realidad fueron... Peeeeeeero (querido lector, era obvio que aquí venía un pero no?) no es ese el caso de Rufo, hasta ahora, cuando me he reencontrado con gente de aquellos tiempos me preguntan por Don Rufo, el inolvidable.

Pese a que tengo padre y hermanos protectores, nadie igualó a mi perro querido a la hora de dar el visto bueno, cuando llegaba con un amigo a casa y a Don Rufo no le gustaba era capaz de ladrarle todo el rato, tooooooodooooo el ratooooo o de convertirse mentalmente en gato, y toooodoooo el ratoooo se subía a mi falda (es difícil lograr explicar el tamaño de Rufo pero aunque no era gigante, jamás pasaría por gato). Si el amigo en cuestión contaba con la aprobación del macho alfa de casa, su cola de plumero se movía feliz.

Rufo vivió 15 años con nosotros y quedaré siempre corta al tratar de resumir su vida con nosotros, todo lo que nos entregó y esa mirada cómplice y silenciosa cada vez que uno realmente necesitaba a un amigo.
Fue muriendo de a poco, tenía cataratas, un soplo al corazón, cáncer a la próstata y no me acuerdo que más, pero mil cosas más, mis papás lo quisieron tanto como nosotros y gastaron lo que no tenían para darle un final feliz a su vida, le compraban sus remedios y se los daban en pedazos de salchichas, en pancito remojado (no era lo mejor pero al final era lo único que comía) a veces nos miraba y empezaba a gruñir, se paraba tiritando y con lentitud, se acercaba un poco más y movía la cola, nuestro perro debió haber tenido alzhaimer, si alguien le daba un hueso permanecía toda la tarde con él en la boca... quizás le daba miedo enterrarlo y después olvidar dónde lo dejó...
La eutanasia era una palabra innombrable para todos, luego no lo era tanto y finalmente era LA palabra, como Rufo y HermanoMenor tenían ese nexo tipo E.T. y Elliot (esta no la goglié, me acuerdo perfecto) tuvieron que convencerlo de que era lo mejor, para cuando aceptó, Rufo ya se había despedido y la inyección llegó cuando naturalmente se estaba disolviendo un Domingo de Resurrección del 2007 y se fue a vivir en pedacitos a nuestros corazones (si, sonará increíblemente cebollento, pero solo para quien no se ha despedido de un amigo de 15 años).

En la noche y sin que ningún vecino protestara mi papá hizo un hoyo en el pasto fuera de la casa y lo enterró ahí, yo no pude ir, me congelé y miré de lejos, tenía tanta rabia!, por días nos sentamos a comer en silencio, el dueño de casa había muerto y cuando uno se ponía a llorar en vez de consolarlo, nos poníamos a llorar los demás.

Tiempo después una vecina llegó a hablar con mi papá, durante la noche hicieron otro hoyo al lado de Rufo descansaba el viejo Gardel, tenían ahora toda la eternidad de los perritos se van al cielo para olerse las colas.

Para muchos un perro es solo un perro, huele mal, es sucio o solo "sirve" para vigilar... sin embargo para nosotros fue el mejor y más increíble amigo, hijo, hermano y amigo que pudimos tener. 

19 de enero de 2013

Institucionalizada


Hace unos días en el TCM (y siempre siempre pensaré que es CTM) vi The Shawshak Redemption, los presos soñaban con la libertad, con salir y todo lo que harían fuera, pero quienes pasaban mucho tiempo dentro y salían se daban cuenta que solo querían volver a su carcel, su happy-safe place, entonces asumían que ya era tarde, que se habían "institucionalizado".

Algo parecido pasa cuando uno se avoca mucho a alguna tarea específica, estudié y estudié y fui muy buena alumna, lo pasé bien, aprendí mucho y descubrí talentos que no sabía que tenía pero perdí un poco de vida social, apenas dejé de estudiar, quedé embarazada y ahí si que al parecer le puse punto final a mi pequeña comunicación con el mundo exterior, no me malentienda, conozco gente, mucha, no tengo problemas para establecer diálogos, como lo ve, sigo siendo un ser muy muy sociable pero ajeno a la vida misma, ausente de lo que ha pasado, una visita. Y en cada una de esas ocasiones si, vuelvo a tener 4 años y solo quiero esconderme bajo mi cama en busca de seguridad. 

En algún momento en estos años me institucionalicé y ni siquiera lo supe.

20 de diciembre de 2012

La vaca sagrada

La vaca sagrada se sienta rumiando, sus orejas -perforadas- dan cuenta que tiene dueño, el mismo dueño que la marcó quemándole el muslo.
La vaca sagrada ama a su dueño porque la salvó del matadero asegurándole una vida que no le estaba destinada.
La vaca sagrada come displicente, de su boca caen pedazos húmedos y adheridos entre sí por la saliva caliente, pero ella no se inmuta, sus pulseras suenan enérgicamente mientras le gritonea a uno de los empleados de su dueño por su celular último modelo.
No puedo evitar cruzar una mirada cómplice con el mozo que le lleva su café, algo en esos ojos me asegura que hoy la vaca sagrada perderá su estatus - aunque quizás no lo sepa- puedo sentir que su taza tiene más que solo agua y café.

26 de noviembre de 2012

De dos a cuatro

...me fui reencantando con nuestra manera lenta y parsimoniosa de ir armando nuestro hogar, cada cosa tiene su historia, cada compra, regalo o herencia que hay aquí es un verso de toda esta gran poesía, de este gran viaje...


Este es el escrito  más materialista que he hecho en la vida y no me costó tanto fíjate tú...

Hace casi cuatro años - a cumplir el jueves- Cielote y yo nos casamos y vinimos a vivir a este mansoniquedepartamento era graaaaaaaandeeeeee tenía una jardinera seca, llena de puchos y un esqueleto de paloma (true story), una alfombra recién limpia por alguna fabulosa empresa de aseo industrial, junturas de baldosas neeeeegraaaaaas y un piano atravesado como gran decoración, posesión que el dueño no tenía donde dejar y que fue nuestro gran adorno por mmm por muchos muchos meses.

Nuestra primera noche fue durmiendo en sacos de dormir directo al suelo, nuestro primer desayuno fue prestándonos la única cuchara y sentados en cojines a falta de sillas y nuestro primer carrete fue con pánico de que se fuera a manchar cualquier cosa.

Recuerdo haber ido a conocer la casa de una amiga y volver con las orejitas para abajo pensando que tenían una casa adornada tipo Vivienda y Decoración mientras nosotros teníamos -aún- tazones de distintos diseños y tamaños, nada estiloso para una oncecita de ladys, pero llegué y miré mi departamento y me fui reencantando con nuestra manera lenta y parsimoniosa de ir armando nuestro hogar, cada cosa tiene su historia, cada compra, regalo o herencia que hay aquí es un verso de toda esta gran poesía, de este gran viaje.

Así leeeeeentamente fuimos colgando cuadros, reacomodando muebles, habitando... 

Y llegó Doñita y poco a poco fue ocupando un espacio, cuando supimos que iba a venir compré extrañada un par de piluchos, luego empezaron a llegar los regalos de los abuelos, las compras paulatinas, la cuna, los pañales y armamos su habitación, bueno, ahora que está a punto de cumplir un año hay que decirlo, ocupa casi todos los espacios, que los juguetes, que la ropa, que el megasuperdooper coche 4x4 (y nos sigue llenando de babofelicidad ver que ocupa cada rinconcito nuestro tan literalmente).

Hoy es la primera noche que mi suegra duerme aquí, por razones que a usted si le interesan pero no le incumben se vino a vivir con nosotros, ella, sus muebles, sus recuerdos y sus cosas vinieron como un tusunami a llenar los espacios blancos que faltaban, y no, no lo digo como una queja porque aunque esta es una aventura para todos y el engranaje como en cualquier caso no es fácil... tampoco ha de ser difícil y sus muebles con historia se unen a nuestros muebles formando una comunión tan natural como los tazones de distintos portes, como que siempre estuvo aquí, acompañándonos.

Hoy el departamento no tiene el piano ni la paloma zombie pero pucha que tiene relatos... 

19 de noviembre de 2012

Navidar... O cómo una cosa lleva a la otra

...nos hemos tenido que reacostumbrar a todo, reengranar la familia, aprender a pelear, a olvidar y a pedir perdón, aprender a dormir menos y tenernos más paciencia pero nunca nunca antes hemos sentido tanto amor como este año...



La primera Navidar no tuvo mucho exito, el año 2007 organicé una campaña de donación de regalos en mi oficina para los niños en situación de calle, hablé mil veces, lo cordiné todo (creí ilusamente) y pah, drama... llegaron regalos si, pero de todo, juguetes viejos, juguetes nuevos, gente que se comprometió y no entregó nada, regalos envueltos no rotulados y regalos magníficos y tan producidos que me daba no sé qué entregarlo en plena calle sabiendo que ese regalo al día siguiente se iba a estar vendiendo (y quién es una para impedir una necesidad), la guinda de la torta fue que me esguincé el pie justo la semana en que ibamos a entregar así que me perdí el evento y sin fotos, videos, cartas emotivas de agradecimiento o quién sabe qué quedé con la sensación que alguna gente no creyó la veracidad del evento, lección aprendida: El que mucho abarca, pocaza Navidad le resulta.

El 2008 nos casamos... no nos importó el mundo ni quienes lo habitaban, estabamos enbobados en nosotros, nuestro ombligo y lo lindo que era. Lección aprendida: También es sano, justo y necesario vivir los momentos propios, babosos, bellos e irrepetibles.

Ya llegaba el 2009 y veniamos con la idea hace tiempo, no sé bien cómo se dieron las cosas, nosotros con Cielote estabamos colmados de buenas vibras e intenciones, como una forma de agradecer a [ponga aquí el altísimo de su devoción] ibamos regularmente a dar café y pancito a la Vega, pero decidimos que ibamos a tratar de hacer una Navidad con sentido (pero de verdad y no el slogan no más) ibamos a buscar compartir la fecha con alguien... en esto apareció Miss D, no sé bien si ella me dijo upa o yo le contesté chalupa pero ya eramos 3, y 4 porque se sumó inmediatamente Mister D (se te extraña!!!)... los siguientes, mis eternos soportes: mis papás que para variar me ayudan en cada uno de mis proyectos nos pusieron en contacto con Sandra quien sabía perfectamente qué hacer con nosotros y nuestro ramo de buenas intenciones.



Sandra nos puso en contacto con la Rucia, una mujer moroooocha (si, el apodo es THE ironía), esforzada e increíble que a puro pulso y voluntad ha levantado a un grupo de abuelitos en la sede social de la Ex toma Esperanza Andina (actualmente un barrio pobre en lo alto de Peñalolén) e hicimos Navidar, nada muy elaborado... 14 abuelos, hombres y mujeres llenos de historias y sin nadie que los escuche, un mini regalo, una once con queques caseros, manteles de plástico, un bellisimo árbol con luces y adornos y una tarde de solo ir a escuchar. Lección aprendida: Era todo tan sencillo!!!!

El 2010 repetimos Navidar, esta vez además con Jose y Clau que se sumaron con el corazón y con ganas y conocieron a nuestros abuelos, esta vez 11, dos enfermos que no pudieron ir y uno que felizmente no pudo asistir porque estaba compartiendo con su familia, la mejor noticia!!! los regalos nuevamente fueron agradecidos, pero y si, suena super cliché, los agradecidos eramos nosotros, nos hicieron al igual que el año anterior unas flores en papel creppé... a mano.. para nosotros!!!! no sé, me emociona. Lección aprendida: Agradecer por las cosas simples

El 2011 nació Doñita, quisimos y pensamos hacer Navidar pero solo lo resumiré en esto: Padres Primerizos.

Y ahora no hay excusa, la vida nos ha costado este año, nos hemos tenido que reacostumbrar a todo, reengranar la familia, aprender a pelear, a olvidar y a pedir perdón, aprender a dormir menos y tenernos más paciencia pero nunca nunca antes hemos sentido tanto amor como este año, tantas ganas de hacer las cosas bien y ser mejores personas para una esponjita que vino a remecerlo todo... 

Dicho todo eso, y esperando que este año todo resulte una vez más, recibimos regalos para los abuelos, donaciones de lo-que-sea-su-cariño y si quiere y se anima vaya y copie, le aseguro que hay muchos Abraham Simpson por ahí... con mejor o peor situación económica esperando un nieto putativo que se siente a escucharlo.

6 de octubre de 2012

Albondigas de soya y harina de lentejas

Hace días tenía ganas de publicar una receta y como hoy mi ayudante lo permitió...

puse manos a la obra, claro, a mitad de camino me acordé que la gracia era ir sacando fotos del paso a paso así que mmmm me salté una bueeeena cantidad de fotos, pero ñaaaaa, cosa de principiantes (además es simple)

Albondigas de soya y harina de lentejas (9 albóndigas, la cantidad de comensales depende del diente que ande trayendo)
Ingredientes:
1 taza de Harina de lenteja
2 1/2 taza de Carne de soya (de la que viene bien pequeña queda mejor)
1 zanahoria
1/2 cebolla
1 tirita de pimentón
2 huevos 
Aceite de coco (se puede usar cualquier otro, es que es mi nuevo descubrimiento y me encanta)



El cómo

Para no tener problemas con la lactancia y la cebolla, la corté pluma y la dejé muuuuucho rato en agua recién hervida, lo mismo con la carne de soya (entremedio la ayudante despertó, jugamos y algún milagro ocurrió y volvió al tuto),  colé ambos sacándole lo más posible de agua.
Piqué la cebolla, la zanahoria y el pimentón en pedazos no  muy pequeños y con 1/4 de cucharadita de aceite de coco hice un sofrito con sal de mar y orégano.
La intención era molerlo todo pero la mini pimer murió sirviendo a su país -siempre la recordaremos- así que volví a picar todo, puse los dos huevos, la taza de harina de lentejas y lo mezclé con la carne de soya.



Queda una mezcla bien pegote así que puse más harina de lentejas en la mesa y así fui armando las albóndigas. Las puse en el horno (no me gusta la comida frita ni aceitosa así que se fueron así no más, sin enmantequillar ni nada, chun paentro no máh)
Las dejé en el horno 20 minutos, las dí vueltas y otros 20 minutos más, requete vigilándolas (que mi horno se cree inquisición y que mi comida es una bruha malvada).

Y listo, sin mucha ciencia, quedaron re buenas y livianitas. 

 Pd: Para que la absorción del hierro de las espinacas resulte mejor es bueno comerlas con alimentos altos en vitamina c... además queda tirrile reego.

5 de octubre de 2012

Dejar que las cosas pasen


Pensé en no escribir tan egocéntricamente esta entrada pero también pienso que generalmente nadie cuenta el lado b, la parte que cuesta y que no es ni tan glamorosa ni tan "ayyy que linda que es la maternidad", así que, ahí va:

Doñita tiene ya 10 meses, para horror de alguna gente (no, nunca tanto, más bien cara de asombro) sigue con lactancia materna no exclusiva, y planeamos seguir en ello mientras se pueda.

Hace casi dos meses doñita comenzó a despertarse toda la noche, todas las noches cada 1 hora y 20 minutos, exigir pechuga (porque es exigente y no le interesa en absoluto el chupete o la mamadera) y seguir durmiendo... hasta que pasara otra hora y veinte, mi guagua es un reloj con patitas.

Y claro, no es sano para nadie vivir así, la crisis nerviosa me pasó encima como un tusunami de... de todo, cualquier cosa y llegué al punto de cualquier cosa me hacía estallar en llanto y pensar con horror "hoy tampoco dormiré".

Pero seguíamos con la convicción que cada cosa es una parte del todo, que nadie mama o se arrastra punta y codo para siempre y uno en la función de padre tiene que enseñar con paciencia pero también respetar los procesos y los tiempos de cada uno.

Y así noche a noche nos volvimos un poco más locos, más desesperados y con más ojeras pero al día siguiente doñita nos devolvía sonrisas y nos mostraba sus aprendizajes nuevos, en este mismo período pasó de moverse como reloj dando vueltas a la mejor comando punta y codo por tooooodoooooooos lados, a aprender que truncamos su incipiente vocación electricista por todos los cables y enchufes y desde hace unos días definitivamente quiere estar de pie y caminar por todos lados.

Si aplicas algo de empatia  y paciencia (y enojos y peleas y lágrimas y frustración porque vaya que cuesta) puedes ponerte en el papel de una guagua y entender que si llora ella lo está pasando peor que tú, que las encías picando todo el tiempo no debe ser una sensación grata y empezar a hacer cosas por ti mismo es instintivo y lo hará en un minuto u otro.

 Nos hemos ido aclimatando a cada nueva etapa y en casi todos los peak de aprendizaje hemos estado al borde del colapso... pero se pudo, doñita lleva dos noches durmiendo en 2 tandas de 4 horas seguidas... y es el universo, lo mismo será cuando duerma la noche entera, cuando nos converse y cuando aprenda a andar en bici, todo a su tiempo, dejando que las cosas pasen.